A MI LARGAMENTE perdida esposa:
He tomado una decisión. Es una decisión *beep*, no lo dudo ni por un instante, pero no puedo resistirme a no hacerlo.
Pronto habrá un nuevo Baile de Cenicienta, y he decidido asistir por última vez. Tengo una invitación de un amigo, así que Ella no verá mi nombre en la lista de invitados ni avisará a tu hermano. Pero asistiré, cuenta con ello.
No lo sé. Quizá sea para despedirme de ti. O quizá me esté engañando a mí mismo esperando encontrarte allí. En parte espero que estés. Es extraño después de tantos años, ¿verdad?
Supongo que necesito saberlo con seguridad. Necesito poder dejarte atrás de una vez por todas y comenzar de nuevo. No dejo de repetirme que aunque estés ya no somos los mismos. Existe la posibilidad de que nos encontremos y huyamos el uno del otro.
Pero tengo que saberlo. Tengo que estar seguro de que seguir adelante con mi vida, sin ti a mi lado, es lo mejor. Si estás tendremos otra oportunidad. ¿No es así, Amor Eterno? Y la aprovecharemos.
Y si no estás... supongo que ya tengo la respuesta, ¿no?
Espérame, esposa mía. Ya voy.
Embarazada. Madura para llevar a su hijo en el vientre. La imagen resultaba tan fuerte que Pedro sacudió la cabeza.
-¿Por qué no esperamos a ver qué ocurre?
-No, Pedro, quiero saber la respuesta ahora -insistió Paula. Pedro sabía que no iba a dejarlo escapar sin una respuesta. Nunca había conocido a una mujer tan decidida a hacerse daño a sí misma-. Si no estoy embarazada, ¿qué será de nuestro matrimonio?
-Demonios, cariño, no voy a echarte de casa.
-Pero tampoco me necesitarás. Ni vas a quererme, ¿no es así?
Lo tenía bien acorralado.
-Me estás pidiendo una respuesta que no tengo -naturalmente ésa no era la respuesta correcta. Se las había arreglado para volver a herirla. Pero se apresuró a dar marcha atrás-. Si estás embarazada entonces, por supuesto, te quedas.
No, esa tampoco era la respuesta correcta.
-¿Pero y si no estoy embarazada? -los labios de Paula temblaron suplicando un beso que él sabía que rechrasaría-. Si no lo estoy nuestro matrimonio se termina.
-¡Yo no he dicho eso! Cariño, estoy muy cansado, no sé ni lo que digo. Al menos hace dos días que no pego ojo y tienes que admitir que el día de hoy no ha sido fácil.
Los esfuerzos de Pedro por suavizar la situación fallaron. Paula rodó por la cama y le dio la espalda.
-Creo que yo me voy a dormir. Deberías de hacer lo mismo.
-Buena idea -respondió él quitándose la ropa antes de unirse a ella en la cama.
Entonces comenzó a deslizar un brazo por debajo de los hombros de Paula, pero ella lo paró.
-No tenemos por qué tocarnos, ¿no crees? No creo que pueda... -su voz se interrumpió desgarrándolo-. Creo que dormiremos mejor si no nos tocamos.
Estaba dolida. Y exhausta. Los dos últimos días no habían sido mejores para ella de lo que lo habían sido para él.
-No, no tenemos por qué tocarnos -aseguró Pedro delicadamente.
-Bien.
Pero no, no estaba bien. Pedro se quedó tumbado a su lado y esperó, esperó hasta que su respiración se hizo lenta y tranquila y la tensión abandonó sus músculos. Y entonces la hizo darse la vuelta y la tomó en sus brazos. La mano de Paula se deslizó por su pecho colocándose junto a su corazón, y su cabeza se hizo un hueco en el hombro. Paula se acurrucó contra él como si lo hubiera hecho un millón de veces antes, con una pierna por encima de las suyas. Pedro apretó los dientes decidido a resistir.
Pero la victoria final, la que le dio la suficiente paz como para descansar, llegó cuando ella, adormilada, lo besó presionando los labios contra su barbilla y murmuró unas palabras que él no hubiera debido de querer oír. Solo entonces dejó Pedro que se lo llevara el sueño.
Paula se fue despertando gradualmente con la desconcertante idea de que había algo que estaba mal. Se había sentido cómoda y caliente, perdida en uno de los más deliciosos sueños, uno que parecía haber perseguido durante toda su vida. Pero el sueño se había desvanecido con la llegada de la mañana... al igual que la fuente de la que procedía el calor.
El sonido de una campana retumbó en la habitación e hizo que abriera los ojos. Pedro estaba a los pies de la cama. Al mirar ella él se puso el Stetson sobre la cabeza y miró con sus penetrantes ojos azules en su dirección.
-Buenos días -la saludó.
Pedro se quedó de pie, sin moverse, como si dispusiera de todo el tiempo del mundo. Aparentemente esperaba su respuesta. Pero considerando la forma en que había terminado su conversación el día anterior Paula no tenía demasiadas ganas de comenzar otra. A pesar de todo... quizá debiera intentarlo.
-¿Eso ha sido una campana?
-Sí, es Mojo. Es para avisarnos de que el desayuno está listo -explicó Pedro. Luego vaciló, como si tuviera algo en mente y no le salieran las palabras-. Siento lo de anoche -dijo al fin-. No fue exactamente la luna de miel que había planeado pero... trataré de hacerlo mejor.
-¿Hacerlo mejor? -repitió ella a duras penas.
-Sí, mejor -contestó él tenso-. Menos... doloroso.
De los labios de Paula escapó un inaudible grito de incredulidad. Debía de tener un aspecto terrible con el pelo revuelto, la camisa caída por un hombro, los ojos hinchados, la boca abierta por la sorpresa. Pedro, según parecía, interpretó aquel gesto como un acuerdo, porque asintió satisfecho y abandonó la habitación.
¿Menos doloroso? ¿Qué quería decir con eso?
Paula permaneció en la cama durante cinco minutos más rumiando las palabras de Pedro hasta que de pronto comprendió que había estado durmiendo justo en el centro de la cama. Había una pequeña hendidura en el lugar que había ocupado él, hendidura que ella había sobrepasado en parte. No tenía importancia. En algún momento de la noche ella se había deslizado hacia su lado y había hecho uso de él como si fuera una almohada. Lo que le había negado despierta se lo había revelado en sueños.
Menos doloroso. Aquellas palabras siguieron ocupando su mente mientras se duchaba y vestía con la ropa de la maleta que alguien había entrado en la habitación en algún momento de la mañana. No era demasiado, pero era un comienzo. Significaba que Pedro estaba deseoso de intentarlo. Una chispa de esperanza renació en ella. Era una luz que iluminaba el camino hacia el futuro. Quizá, solo quizá, su matrimonio tuviera una oportunidad.
Paula encontró a Pedro sentado en el comedor con una taza de café. Había una segunda taza caliente junto a él. Se sentó y hundió la nariz en ella.
-Así que, ¿qué planes tienes para hoy?
-Supongo que tengo que pensar en cómo transformar este lugar.
-¿Alguna idea?
-No.
-Que no cunda el pánico. Estoy seguro de que se te ocurrirá algo -dijo Pedro. Luego esperó a que ella diera un par de sorbos de café y añadió-: ¿Qué te parece emplear el día en familiarizarte con el lugar? Mira a ver si hay algo que estimule tu imaginación. Quizá quieras ver los dormitorios y elegir uno para Santa.
-¿A cuántos empleados puedes prestarme para que me echen una mano cuando vaya a empezar? -preguntó Paula pensando que aquella era una buena idea.
-Puedes quedarte con Jumbo. Él siempre echa una mano en todo lo que se hace aquí. En este momento yo apenas lo necesito, pero si hace falta podemos contratar a alguien en el pueblo. Dile a Jumbo lo que necesitas y yo me encargaré.
Jumbo apareció entonces en el dintel de la puerta como si Pedro lo hubiera conjurado. Llevaba dos platos en la mano.
-Buenos días.
-Chico, tengo mucha hambre -anunció Paula tratando de empezar con mejor pie aquel día.
-Bueno, entonces, señorita, tengo algo perfecto para ti -sonrió Jumbo poniéndole un plato delante.
-Yo tengo más si no te basta con eso -bufó Pedro.
-Gracias, pero creo que es bastante -contestó Paula mientras su sonrisa se desvanecía.
-Ahora no me vengas con ésas. Ese platito de nada apenas puede satisfacer a nadie.
-No, de verdad, es suficiente.
-Mojo vendrá, seguro -chasqueó la lengua Jumbo a modo de advertencia-. Espero que no lo sientas demasiado por tu esposa, jefe.
-Ella es mía, yo la protegeré. Y si Mojo quiere hablar unas palabras conmigo yo no tengo inconveniente.
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Continuaraaa!!
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Ayyy me encanto cada vez se llevan mejor con el personal!!! Y creo que cada vez va mejor con el matrimonio
ResponderEliminarme encantaron los 2 caps
ResponderEliminarMuy buenos capítulos !! Me encanra
ResponderEliminarBuenísimos los 2 caps. Aunque me cuesta un poco entender a Pedro todavía.
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