miércoles, 24 de diciembre de 2014

Capitulo 7 -Recuperarte-

Tres escalones lo llevaron hasta una cama cubierta con una sábana. Pedro la hizo tenderse sobre el colchón quitándole las medias de seda y la ropa interior. Por un breve instante la luna volvió a desvelarse y él pudo verla.
Era blanca sobre la cama blanca, con una piel lustrosa de color perla sobre una cama de lechosa inocencia. La única nota de color de toda la escena eran sus largos mechones de cabello dorado, que rodeaban el rostro y daban textura al hueco entre sus piernas. Y sus ojos. Grandes, negros y llenos de vulnerabilidad femenina. Por alguna razón la máscara añadía más vulnerabilidad a ese rostro adornándolo de vergonzoso misterio.
-No te haré daño -susurró él.
-Lo sé.
-Te voy a hacer mía. Ahora. Pero te juro, por el poco honor que me queda, que me casaré contigo después.
-Eso también lo sé.
Aquella seguridad resultaba tan cortante y brutal como el azote de un látigo, lo mordía en profundidad y le dejaba una herida que llevaría sobre sí durante años. Él no merecía tanta fe. Pero la deseaba. La deseaba tanto y con tanta urgencia como deseaba hundirse en su suavidad. La luz de la luna se oscureció igual que la luz del día daba paso lentamente a la oscuridad. Pero antes de que desapareciera por completo él tenía intención de estar en los brazos de ella, de abrazarla con fuerza para que no estuviera sola en la oscuridad.
Las ropas de Pedro cayeron al suelo con desdén. Una vez desnudo fue a ella y la envolvió en calor antes de que la oscuridad descendiera, rodando sobre su espalda para ponerla sobre sí. La boca de Paula roció su pecho de besos de fuego mientras su pelo caía sobre él como un largo manto que le llegara a las caderas. Pedro tembló, torturado por un placer tan intenso que creyó que aquello iba a matarlo. Si hubiera podido pronunciar palabra habría rogado piedad.
Pero en lugar de ello la hizo rodar para recostarla sobre su espalda. Sus besos eran intensos, exigentes. Y ella, en vez de quejarse, lo agarró de la cara y levantó los labios para pedir más.
-Dime que no es tu primera vez -dijo él con voz tan ronca que apenas podía reconocerla como suya.
-No es mi primera vez.
-No sé si podré... hace tanto tiempo que...
-Te deseo. Terriblemente.
La urgencia por llenarla, por poseerla, por hacerla suya de la forma más básica posible clamaba en él. Pero Pedro luchó contra esa urgencia. La acarició con exquisito cuidado, encontrando instintivamente los lugares más deliciosamente femeninos que podían causarle el mayor placer. Los lados de sus pechos, sus endurecidas puntas, la sensible piel del punto más bajo de su vientre, los dorsos de sus rodillas, la redondez de su trasero y la suavidad de la parte interior de sus muslos. Pedro encontró todos esos puntos y ungió cada uno de ellos hasta que el cuerpo de Paula gritó por que la poseyera.
Y cuando terminó la tomó, la llenó, cabalgó salvaje cruzando la explosión que estalló entre ellos dos. Solo en una ocasión había sentido tanta divinidad en el acto, solo una vez había conocido tal satisfacción en esa unión. Los recuerdos volvieron tormentosos a su mente, recuerdos que era incapaz de gobernar, recuerdos que lo poseyeron con tanta claridad como él había poseído a la mujer que yacía bajo su cuerpo. Los cascabeles de su máscara repiquetearon en jubilosa bienvenida. Incapaz de resistirse, Pedro tiró de ella para llevarla hacia el éxtasis. Y luego la siguió hasta esa brillante cima, a una con ella. A una con la naturaleza. Corazón, cuerpo y alma en perfecta concordia.
Pero era una concordia que no podía durar. Pedro escuchó en la distancia que alguien abría la puerta de la habitación y que la luz los atravesaba.
-Oh, disculpen... -gimió una voz. Era la voz de Ella. Y entonces...-¡Oh, Dios mío! ¿Pedro? ¿Eres tú? Y... ¿Paula?


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Continuaraaaaaaaaaaaaaaaa!!! Aca les dejo 3 caps! Espero que comenten porfasss!!! Gracias por leer! Comenten PORFAVOR y si es aca mejor se puede comentar en anonimo! Tw: @Floor_PauChaves

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