domingo, 4 de enero de 2015

Capitulo 31 -Recuperarte-

Pedro nunca supo cuánto tiempo estuvo en el museo. Un minuto, una hora. Lo que finalmente lo puso en movimiento fue un extraño sentimiento profundamente arraigado en su pecho. Un... renacer. Le había dicho a Paula que su corazón había muerto tiempo atrás, pero no era cierto. Sus emociones habían estado dormidas, esperando el momento de volver a florecer. Ella había vuelto con la máscara, una sonrisa tierna y unos ojos aterciopelados y llenos de amor, de un amor tan generoso y tan absoluto que le saltaba las lágrimas.
Su mandíbula se tensó mientras se esforzaba por reconocer la verdad: la amaba. La amaba desde el primer instante en que había posado los ojos sobre ella, nueve años antes, y había seguido amándola hasta ese mismo segundo. Y seguiría haciéndolo durante el resto de su vida. Solo una cosa le había impedido admitirlo.
El miedo. El miedo a perderla de nuevo en el futuro. El miedo a no poder soportarlo si le ocurría algo. Pero sobre todo el miedo a que ella no lo amara tal y como la amaba él. Y bien, delante de los ojos tenía una prueba de su amor: una obra que le había llevado ocho años.
Pedro se guardó en el bolsillo el paquete que le había dado Rafe. ¿Qué diablos estaba haciendo ahí de pie? Al día siguiente sería Navidad, y él tenía una hija, una abuela y un hogar al que volver. Pero lo más importante de todo: tenía una esposa que lo amaba. Una esposa a la que él amaba con todo su nuevo y recién descubierto corazón.
-¿Qué está haciendo? -preguntó Paula.
-Lo que hace siempre el día antes de Navidad, se encierra en su despacho con una botella y un montón de papeles -respondió Jumbo.
-¿Pero por qué?
-No sabría decirte. ¿Por qué no vienes conmigo a la cocina? Estoy seguro de que Mojo encontrará algo con qué entretenerte.
-No, gracias, Jumbo. No me apetece quemar nada en este momento.
Jumbo le dio una palmada en la espalda y se marchó. Paula buscó algo que hacer y fingió sacarle brillo a las piezas de cerámica nuevas del suelo. Era solo una excusa para permanecer cerca de la puerta del despacho de Pedro. Tras diez minutos de limpieza miró a su alrededor y se aseguró de que no hubiera nadie en el pasillo. Entonces se puso de puntillas y presionó el oído contra la puerta. No podía oír nada. Si Pedro estaba bebiendo desde luego lo hacía en silencio.
-¿Puedo ayudarte en algo, señorita?
-Oh, no, estaba... estaba.. -Paula se ruborizó-.
Solo estaba...
-¿Sacándole brillo a la puerta con la oreja? -Algo así -suspiró.
-Bueno, pues sigue. Pero deberías de saber que no saldrá de ahí hasta mañana por la mañana. Nunca sale antes.
-¡Ah!
Paula miró la puerta una vez más y se retiró al dormitorio. Tenía aún unos pocos regalos que envolver. Ese año las navidades no serían muy normales, pero no permitiría que eso le afectara a Sarita. Esperaba que le gustara su regalo. Y luego estaba el que tenía para Pedro. Paula se sorbió la nariz tratando de no llorar. Decoró la caja con un lazo multicolor y la dejó a un lado. Se hizo un ovillo en la cama y se echó a llorar. Era una *beep*, y lo sabía. Pero aquel día le pondría punto final. Aquella era su última oportunidad para ganarse el amor de Pedro. En cuanto él abriera su regalo sus sueños terminarían.

-¡Hablad en voz baja los tres, maldita sea!
-Pues mete tú un árbol así de grande por la puerta, ¡y verás! -se quejó Penny.
-Como despiertes a mi hija o a mi mujer te la cargas conmigo.
-¿Dónde quieres ponerlo, jefe? -preguntó Mojo. -Junto a la ventana. ¿Listo? -Jumbo lo tenía agarrado con las manos y las piernas, pero no acertaba a ponerlo de pie en su sitio-. Como no lo pongáis bien os voy a colgar los adornos de la oreja.
-Ya está otra vez con lo de las orejas. Tú no estás sobrio, jefe. ¿Qué ha sido de tu cita con Jack Daniels? -Creo que hemos tomado caminos diferentes. -Sabía que el matrimonio acabaría contigo -comentó Penny-. ¿Te ayudamos a poner los adornos? -No, eso es asunto mío. En realidad será un placer.


Paula se despertó a la mañana siguiente sabiendo, aún sin mirar, que no encontraría a su marido a su lado en la cama. Abandonó la cama en silencio y se puso la bata. Necesitaba hablar con él antes de que se despertara nadie de la casa. Aquella era la mañana del día de Navidad, y tenía que hacerle comprender la importancia que aquella fecha tenía para una niña, algo en lo que, evidentemente, había fallado hasta ese momento.
Salió del dormitorio y se dirigió al despacho de Pedro. La puerta estaba entornada. Asomó la cabeza. Su marido estaba tirado en el suelo, profundamente dormido. Al oírla abrió un ojo y musitó algo, unas palabras que ella fingió no oír.
-Oh, Pedro, ¿qué estás haciendo? -Buenos días, cariño. Feliz Navidad.
Paula parpadeó. No estaba segura de haberlo oído bien.
-¿Sabes qué día es hoy?
-Por supuesto que lo sé -respondió Pedro con los ojos inyectados en sangre pero alerta, y con una sonrisa más devastadora que nunca-. ¿Y tú?
-Claro, sí, pero... -Paula entró en el despacho y entonces lo vio. Un enorme árbol llenaba por completo el rincón de la habitación. Se quedó mirándolo incrédula y dijo-: Eso... parece un árbol de Navidad.
Pedro, tendido en el suelo, dobló los brazos y los puso bajo la cabeza.
-No, no puede ser. Yo no celebro la Navidad, ¿recuerdas?
Paula dio un paso más y tocó con un dedo una de las ramas.
-Pues al tacto es igual que un árbol de Navidad.
-Bueno, quizá lo sea. ¿No es extraño?
Paula soltó la rama y ésta se balanceó suavemente. Un excitante coro de cascabeles resonó alegre en el aire. Eran los cascabeles de la máscara. Las .lágrimas resbalaron por las mejillas de Paula. Pedro los había colgado uno por uno del árbol.
-Si hasta... -Paula tragó, y lo intentó de nuevo-... hasta suena igual que un árbol de Navidad.
-Bueno, demonios, entonces es que lo es. No sé cómo ha llegado hasta aquí. Supongo que tendré que sacarlo antes de que nadie lo vea.
-Si... lo has decorado -lloró ella.
Además de los cascabeles Pedro había atado lazos verdes y rojos a las ramas. El hecho de que estuvieran torcidos y mal hechos lo hacía aún más encantador.
-Cariño -la llamó Pedro sentándose-, no estarás llorando, ¿verdad?
-No -lloró ella-, no estoy llorando.
Pedro se puso en pie de inmediato. En dos zancadas estuvo a su lado y la atrajo a sus brazos.
-Por favor, no llores, mi amor. He hecho esto para hacerte feliz, no para disgustarte.
-No estoy disgustada.
-Pues desde luego lo parece -respondió Pedro inclinándose de modo que ambos quedaran a la misma altura.
-¿Pero es que no comprendes nada? -preguntó ella envolviéndolo con los brazos por la cintura y presionando los labios contra su pecho-. Esta es la cara que pongo cuando soy feliz.
Pedro sonrió al escuchar aquello, y la tensión se desvaneció lentamente.
-Entonces es que tienes miedo -Pedro la besó. La besó con una pasión que ella no pudo malinterpretar, con una pasión que hablaba de amor y de eternidad y de permanencia y de compromiso. Aquellas eran palabras prohibidas, pero de pronto se hacían necesarias-. Feliz Navidad, esposa mía.
Paula tardó unos minutos en recuperarse.
-No entiendo nada. Has puesto un árbol y lo has decorado.
-Exacto.
-Debes de haber estado trabajando toda la noche.
-Más o menos.
-Pero... ¿por qué?
-Porque estaba equivocado. Completamente equivocado. Santa y tú os merecéis una Navidad perfecta.
-Si hasta tienes regalos.
Paula creía estar soñando, tenía que estar soñando. Pero todo parecía real, hermoso e increíblemente real.
-No son gran cosa -respondió Pedro con un brillo en los ojos que alertó instantáneamente a Paula.
-¿Qué es?
-Cariño, si te lo digo ya no será una sorpresa.
Antes de que Paula pudiera hacer más preguntas ambos escucharon pisadas en el corredor. Segundos más tarde Sarita entró en la habitación. Contempló el árbol y los regalos y gritó entusiasmada lanzándose en brazos de su padre. Pedro cerró los ojos y la estrechó con fuerza. Resultaba casi doloroso ver la expresión de su rostro. Entonces la balanceó por los aires y rió.
-Feliz Navidad, princesa.

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Mañana el final! 

5 comentarios:

  1. Awwwwwww mas tierno el cap!!! Me encanto, que feo que termine!!!

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  2. Q lindo! Ya quiero leer el final..mimiroxb

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  3. Ayyy no quiero q termine !! Me encantaron los dos cap..

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  4. Buenísimos caps!! Q bueno q al.fin Pedro se dio cuenta q la seguía amando. espero ansiosa el final, anq no.quiero q termine! @GraciasxTodoPYP

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